
E sol resplandece en el alto firmamento
mas tu no lo sientes, no te toca la piel
ensimismada en el abismo de tus miedos
te ocultas de quien quiera mirarte aparecer
como gata enjaulada caminas hacia el umbral
te detienes en el borde del precipicio y contemplas el vacío
nada
ya nada te reconforta
solo la idea de vacuidad
un atisbo de esperanza surge en el horizonte
pero no te alcanza
no lo ves
y caes rendida ante el dios de la vendimia
y te pierdes solitaria
en la sombra